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Me llamo Lola y soy, igual que el protagonista de aquella novela de Rabih Alameddine, contadora de historias...

viernes, 28 de abril de 2017

Le temps des cathédrales (IX)

Vers des temps nouveaux


viernes, 3 de marzo de 2017

jueves, 2 de marzo de 2017

miércoles, 22 de febrero de 2017

Eran ayer mis dolores…

Leandro Oroz Lacalle, "Retrato de Antonio Machado"
Leandro Oroz Lacalle, Retrato de Antonio Machado

Eran ayer mis dolores
como gusanos de seda
que iban labrando capullos;
hoy son mariposas negras.
¡De cuántas flores amargas
he sacado blanca cera!
¡Oh, tiempo en que mis pesares
trabajaban como abeja!
Hoy son como avenas locas,
o cizaña en sementera,
como tizón en espiga,
como carcoma en madera.
¡Oh, tiempo en que mis dolores
tenían lágrimas buenas,
y eran como agua de noria
que va regando una huerta!
Hoy son agua de torrente
que arranca el limo a la tierra.
Dolores que ayer hicieron
de mi corazón colmena,
hoy tratan mi corazón
como a una muralla vieja:
quieren derribarlo, y pronto,
al golpe de la piqueta.

Antonio Machado

martes, 21 de febrero de 2017

jueves, 9 de febrero de 2017

Por Aletta Henriëtte Jacobs...

163.º aniversario del nacimiento de Aletta Jacobs

     Una guerrera neerlandesa en pro de los derechos de la mujer :)

miércoles, 8 de febrero de 2017

martes, 7 de febrero de 2017

Hace 205 años nacía en Inglaterra Charles Dickens...




«Era el mejor de los tiempos, era el peor de los tiempos, la edad de la sabiduría, y también de la locura; la época de las creencias y de la incredulidad; la era de la luz y de las tinieblas; la primavera de la esperanza y el invierno de la desesperación. Todo lo poseíamos, pero no teníamos nada; caminábamos en derechura al cielo y nos extraviábamos por el camino opuesto (…)».

Charles Dickens, Historia de dos ciudades

lunes, 6 de febrero de 2017

En el 92 cumpleaños del escritor indonesio Pramoedya Ananta Toer...

92 aniversario de Pramoedya Ananta Toer

Pasa y olvida

Gustav Klimt, "Anciano en su lecho de muerte"
Gustav Klimt, Anciano en su lecho de muerte

Peregrino que vas buscando en vano
un camino mejor que tu camino,
¿cómo quieres que yo te dé la mano,
si mi signo es tu signo, Peregrino?
No llegarás jamás a tu destino;
llevas la muerte en ti como el gusano
que te roe lo que tienes de humano…
¡lo que tienes de humano y de divino!
Sigue tranquilamente, ¡oh, caminante!
Todavía te queda muy distante
ese país incógnito que sueñas…
Y soñar es un mal. Pasa y olvida,
pues si te empeñas en soñar, te empeñas
en aventar la llama de tu vida.

Rubén Darío

sábado, 4 de febrero de 2017

Les feuilles mortes



Oh! Je voudrais tant que tu te souviennes,
Des jours heureux où nous étions amis,
En ce temps-là, la vie était plus belle,
Et le soleil plus brûlant qu'aujourd'hui.
Les feuilles mortes se ramassent à la pelle,
Tu vois, je n'ai pas oublié.
Les feuilles mortes se ramassent à la pelle,
Les souvenirs et les regrets aussi.
Et le vent du Nord les emporte,
Dans la nuit froide de l'oubli.
Tu vois, je n'ai pas oublié
La chanson que tu me chantais...
C'est une chanson qui nous ressemble,
Toi qui m'aimais, moi qui t'aimais.
Nous vivions tous les deux ensemble,
Toi qui m'aimais, moi qui t'aimais.
Mais la vie sépare ceux qui s'aiment,
Tout doucement sans faire de bruit.
Et la mer efface sur le sable,
Les pas des amants désunis.
Les feuilles mortes se ramassent à la pelle,
Les souvenirs et les regrets aussi.
Mais mon amour silencieux et fidèle
Sourit toujours et remercie la vie.
Je t'aimais tant, tu étais si jolie.
Comment veux-tu que je t'oublie?
En ce temps-là, la vie était plus belle,
Et le soleil plus brûlant qu'aujourd'hui.
Tu étais ma plus douce amie,
Mais je n'ai que faire des regrets.
Et la chanson que tu chantais,
Toujours, toujours je l'entendrai!

Jacques Prévert
Firma de Jacques Prévert
Firma de Jacques Prévert

jueves, 2 de febrero de 2017

miércoles, 25 de enero de 2017

¿Y la verdad?

Firma de Virginia Woolf
Firma de Virginia Woolf


<<Deseando la verdad, esperándola, destilando laboriosamente unas pocas palabras, deseando siempre (…), deseando siempre (…), deseando siempre verdad. Roja es la cúpula; de los árboles cuelgan monedas; el humo sale lento de las chimeneas; ladrido, alarido, grito. «Compro metal»… ¿Y la verdad? (…)

Cacareada, leve cual hoja, rizada en los bordes, pasada por las ruedas, plateada, en casa o fuera de casa, reunida, esparcida, derrochada en diferentes platillos de la balanza, barrida, sumergida, desgarrada, hundida, ensamblada… ¿Y la verdad?>>.

Virginia Woolf, Lunes o martes

martes, 24 de enero de 2017

El grito...

Edvard Munch, "El grito"
Edvard Munch, El grito

<<-De la misma forma que nadie ha muerto -dijo él- sin haber vivido un tiempo sobre la tierra, del mismo modo, nadie ha vivido en este mundo sin morir más tarde o más temprano. El mundo no es sino un camino de penas que nosotros, pobres peregrinos, vamos recorriendo de un extremo a otro. La muerte es el final de todos nuestros problemas terrenales>>.

Geoffrey Chaucer, Cuentos de Canterbury

domingo, 22 de enero de 2017

No volveremos a vagar

Lord Byron
Lord Byron

Así es, no volveremos a vagar
Tan tarde en la noche,
Aunque el corazón siga amando
Y la luna conserve el mismo brillo.
Pues así como la espada gasta su vaina,
Y el alma consume el pecho,
Asimismo el corazón debe detenerse a respirar,
E incluso el amor debe descansar.
Aunque la noche fue hecha para amar,
Y los días vuelven demasiado pronto,
Aún así no volveremos a vagar
A la luz de la luna.

Lord Byron

viernes, 20 de enero de 2017

jueves, 19 de enero de 2017

Un sueño

Mihály Munkácsy, "Víctima de las flores"
Mihály Munkácsy, Víctima de las flores

¡Recibe en la frente este beso!
Y, por librarme de un peso
antes de partir, confieso
que acertaste si creías
que han sido un sueño mis días.
¿Pero es acaso menos grave
que la esperanza se acabe
de noche o a pleno sol,
con o sin una visión?
Hasta nuestro último empeño
es solo un sueño dentro de un sueño.
Frente a la mar rugiente
que castiga esta rompiente
tengo en la palma apretada
granos de arena dorada.
¡Son pocos! Y en un momento
se me escurren y yo siento
surgir en mí este lamento:
¡Oh Dios! ¿Por qué no puedo
retenerlos en mis dedos?
¡Oh Dios! ¡Si yo pudiera
salvar uno de la marea!
¿Hasta nuestro último empeño
es solo un sueño dentro de un sueño?

Edgar Allan Poe

miércoles, 18 de enero de 2017

Canción de otoño en primavera

Clémentine Hélène Dufau, "Autorretrato"
Clémentine Hélène Dufau, Autorretrato

¡Juventud, divino tesoro,
ya te vas para no volver!
Cuando quiero llorar, no lloro,
y a veces lloro sin querer…
Plural ha sido la celeste
historia de mi corazón.
Era una dulce niña en este
mundo de duelo y aflicción.
Miraba como el alba pura,
sonreía como una flor.
Era su cabellera oscura,
hecha de noche y de dolor.
Yo era tímido como un niño;
ella, naturalmente, fue
para mí amor hecho de armiño,
Herodías y Salome…
¡Juventud, divino tesoro
ya te vas para no volver!
Cuando quiero llorar, no lloro,
y a veces lloro sin querer…
La otra fue más sensitiva,
y más consoladora y más
halagadora y expresiva,
cual no pensé encontrar jamás.
Pues a su continua ternura
una pasión violenta unía.
En un peplo de gasa pura
una bacante se envolvía…
En sus brazos tomó mi ensueño
y lo arrulló como a un bebé…
Y le mató, triste y pequeño,
falto de luz, falto de fe…
¡Juventud divino tesoro,
te fuiste para no volver!
Cuando quiero llorar, no lloro,
y a veces lloro sin querer…
Otra juzgó que era mi boca
el estuche de su pasión;
y que me roería, loca,
con sus dientes el corazón;
poniendo en un amor de exceso
la mira de su voluntad,
mientras eran abrazo y beso
síntesis de la eternidad;
y de nuestra carne ligera
imaginar siempre un Edén,
sin pensar que la Primavera
y la carne acaban también…
¡Juventud, divino tesoro,
ya te vas para no volver!
Cuando quiero llorar, no lloro,
y a veces lloro sin querer…
¡Y las demás! En tantos climas,
en tantas tierras, siempre son,
si no pretextos de mis rimas,
fantasmas de mi corazón.
En vano busqué a la princesa
que estaba triste de esperar.
La vida es dura. Amarga y pesa.
¡Ya no hay princesa que cantar!
Mas, a pesar del tiempo terco,
mi sed de amor no tiene fin;
con el cabello gris me acerco
a los rosales del jardín…
¡Juventud, divino tesoro,
ya te vas para no volver!
Cuando quiero llorar, no lloro,
y a veces lloro sin querer…
¡Mas es mía el Alba de oro!

Rubén Darío

martes, 17 de enero de 2017

Lágrimas que vierte un alma arrepentida

Edgar Degas, "Melancolía"
Edgar Degas, Melancolía

Ahora, Señor, ahora 
que ya este humano edificio
en el polvo de su fin
se reduce a su principio;
ahora que descompuesto 
este vital artificio
que un suspiro gobernó,
le va faltando un suspiro;
ahora que a mis alientos
está el número cumplido, 
pues sin esperanza de otro,
respiro este que respiro;
ahora que rebelados
mis potencias y sentidos,
son, parciales de mi muerte, 
mis mayores enemigos;
ahora que el corazón,
por alegar que él ha sido
quien quiso vivir primero,
morir el postrero quiso; 
ahora que al desatarse
esta lazada que hizo
la naturaleza, el alma
está pendiente de un hilo;
ahora que al despedirse 
del cuerpo donde ha vivido,
en vez de darle los brazos,
le lucha a brazos partidos;
ahora, en efecto, ahora
que ya el pecho helado y frío, 
descompasado el aliento,
los miembros estremecidos,
el pulso desnivelado,
torpe la voz, yerto el brío,
en parasismos se emboza 
el último parasismo,
es tiempo, Señor, es tiempo
de conocer los amigos,
pues el amigo mayor
se ve en la mayor peligro. 
¡Oh dulce Jesús mío!
No entréis, Señor, con vuestro siervo en juicio.
¡Oh, cuánto el nacer, oh cuánto
al morir es parecido,
pues si nacimos llorando, 
llorando también morimos!
Un gemido la primera
salva fue que al mundo hicimos,
y el último vale que
le hacemos, es un gemido. 
Entre cuna y ataúd
sola esta distancia ha habido
hacia la tierra o el cielo
arrojarnos o admitirnos.
¡Qué bien en sus confesiones 
lo significó Agustino,
cuando a esta proposición
no le averiguó el sentido!
¿Vive el hombre o muere el hombre?
Pues que ninguno ha sabido 
si vive o muere, porque
todo se hace de un camino.
¿Qué más ejemplo que yo,
a este letargo rendido,
pues vivo al tiempo que muero 
y muero al tiempo que vivo?
Y si al fin para morir
no ha menester más deliquio
ni más crítico accidente
el hombre, que haber nacido, 
¡oh felice yo, oh felice
que morir he merecido
en vuestra fe, conociendo
tantos mortales avisos!
Y aunque es preciso el morir, 
con lo que os pago os obligo,
pues resignado en vos, hago
voluntario lo preciso.
Y así, aunque vivir pudiera
mi vida estando a mi arbitrio, 
hoy os hiciera en mi muerte
de mi vida sacrificio.
¡Oh dulce Jesús mío!
No entréis, Señor, con vuestro siervo en juicio.
No justiciero cerréis 
a mis voces los oídos,
sino misericordioso
atended al llanto mío.
Justicia y misericordia,
dos atributos son dignos, 
que un y otro en vos están
igualados, no excedidos.
Pues ¿por qué habéis de mostraros
riguroso y no benigno,
siendo rigor y piedad 
en vos, Señor, uno mismo?
El castigo y el perdón
una costa os han tenido:
pues echad antes la mano
al perdón, que no al castigo. 
¿Job no dijo que era el hombre
en pecado concebido?
¿Qué maravilla que amase
maldad que nació conmigo?
Mas ¡ay de mí! que también 
David a este intento dijo
que siempre contra mí está
mi pecado por testigo.
Yo lo confieso, y confieso
que mis culpas y delitos 
son infinitos, por ser
obrados y cometidos
contra un infinito Dios;
confieso que no he podido
satisfacer por mí solo 
el número de mis vicios.
Pero por esto, Señor,
de la Iglesia en los archivos
también infinitos son
vuestros méritos divinos. 
Ellos por mí satisfagan,
pues mi fiador habéis sido,
y en vuestros méritos pague
lo infinito a lo infinito.
¡Oh dulce Jesús mío! 
No entréis, Señor, con vuestro siervo en juicio.
¡Qué dignamente, qué bien
en vuestra piedad confío,
si cuando llego a rogaros
clavado en la cruz os miro! 
No me diera confianza
el veros en el impíreo
glorioso más que en la cruz
veros humano y pasivo.
Que esa derramada sangre 
que en arroyos fugitivos
tiñe en púrpura la nieve,
deshoja el jazmín el lirio,
a lavar mis culpas corre,
cuyo segundo bautismo 
hará que esta piel manchada
venza el candor del armiño.
Y puesto que vos morís
para que yo viva, indigno
será, Señor, que un Dios muerto 
no salve un pecador vivo.
¿Indigno dije? ¡Ah Señor!
No supe cómo decirlo,
al verlo en vos intentado
sin verlo en mí conseguido. 
Mas ¡ay de mí!, que vos siempre
salvarme habéis pretendido;
pero aunque sin mí me hicisteis,
me habéis de salvar conmigo.
Salvadme en vuestra virtud; 
que yo a vuestros pies resigno
este cuerpo sin acción
y este alma sin albedrío.
Y si es vuestra voluntad
condenarme a los abismos, 
para que en mí se ejecute
este espíritu os envío.
Y padeciendo diré,
por los siglos de los siglos:
¡Quién siempre os hubiera amado! 
¡Quién no os hubiera ofendido!
¡Oh dulce Jesús mío!
No entréis, Señor, con vuestro siervo en juicio.

Pedro Calderón de la Barca

jueves, 12 de enero de 2017

Mrs. Christie...

Ágatha Christie llevaba días desaparecida… Así anunciaron los periódicos el regreso de la dama...
Ágatha Christie llevaba días desaparecida… Así anunciaron los periódicos el regreso de la dama...

<<(…) Egipto vive bajo la obsesión de la muerte –afirmó Hori con repentina amargura-. ¿Y sabes por qué, Renisenb? Porque tenemos ojos en el cuerpo, pero no en el alma. No somos capaces de concebir otra vida que esta, una vida después de morir. Solo vemos una continuación de lo que ya conocemos. No creemos realmente en un dios>>.

Ágatha Christie, La venganza de Nofret

miércoles, 11 de enero de 2017

martes, 10 de enero de 2017

Promesa a las estrellas

Ojitos de las estrellas
abiertos en un oscuro
terciopelo: de lo alto,
¿me veis puro?
Ojitos de las estrellas,
prendidos en el sereno
cielo, decid: desde arriba,
¿me veis bueno?
Ojitos de las estrellas,
de pestañitas inquietas,
¿por qué sois azules, rojos
y violetas?
Ojitos de la pupila
curiosa y trasnochadora,
¿por qué os borra con sus rosas
la aurora?
Ojitos, salpicaduras
de lágrimas o rocío,
cuando tembláis allá arriba,
¿es de frío?
Ojitos de las estrellas,
fijo en una y otra os juro
que me habéis de mirar siempre,
siempre puro.

Gabriela Mistral

lunes, 9 de enero de 2017

Cuando era niña...


“Cuando era niña, cuando era adolescente, los libros me salvaron de la desesperación: eso me convenció de que la cultura era el valor más alto”.

Simone de Beauvoir

viernes, 6 de enero de 2017

jueves, 5 de enero de 2017

Rosa del caminante


Herbert James Draper
Herbert James Draper

Álamos fríos en un claro cielo
azul, con timideces de cristal.
Sobre el río, la bruma como un velo,
y las dos torres de la catedral.
Los hombres, secos y reconcentrados;
las mujeres, deshechas de parir.
Rostros oscuros llenos de cuidados,
todas las bocas clásico el decir.
La fuente, seca; en torno, el vocerío;
los odres, a la puerta del mesón,
y las recuas, que bajan hacia el río…
Y las niñas, que acuden al sermón.
¡Mejillas sonrosadas por el frío
de Astorga, de Zamora, de León!

Ramón María del Valle-Inclán

miércoles, 4 de enero de 2017

J.R.R. Tolkien...

Las runas de "El Hobbit"
Las runas de El Hobbit
    
     “(...) las cortinas de la ventana dejaban filtrar una luz cálida y deliciosa, como de corazones contentos”.

J.R.R. Tolkien, La Cabaña de los Juegos Perdidos

martes, 3 de enero de 2017

Las lecturas de mi 2016

Hans Christian Andersen
Hans Christian Andersen
Un año más... :)

1.    Augusto Monterroso, Cómo acercarse a las fábulas
2.    Augusto Monterroso, Aforismos
3.    Augusto Monterroso, Caballo imaginando a Dios
4.    Camilo José Cela, Pequeña parábola de “Chindo” perro de ciego
5.    Hans Christian Andersen, Abuelita
6.    Augusto Monterroso, Dejar de ser mono
7.    Daniel Defoe, El fantasma provechoso
8.    Augusto Monterroso, El espejo que no podía dormir
9.    Hans Christian Andersen, Dos hermanos
10. Hans Christian Andersen, ¡Baila, baila, muñequita!
11. Hans Christian Andersen, La sombra
12. Patricia Highsmith, La perfecta señorita
13. Hans Christian Andersen, El cerro de los elfos
14. León Tolstoi, ¿Cuánta tierra necesita un hombre?
15. León Tolstoi, El origen del mal
16. Robert Louis Stevenson, El extraño caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde
17. Gustav Meyrink, El Golem
18. León Tolstoi, La muerte de Ivan Ilich
19. Rubén Darío, Melancolía
20. Catherine Crowe, El crimen invisible
21. Hermanos Grimm, El abuelo y el nieto
22. Geoffrey Chaucer, Cuentos de Canterbury
23. Hermanos Grimm, Hans el tonto
24. Marguerite Duras, El tren a Burdeos
25. Joël Dicker, La Vérité sur l'Affaire Harry Quebert
26. Sherwood Anderson, Nadie lo sabe
27. Charles Dickens, Para leer al atardecer
28. Victor Hugo, La torre de las ratas
29. Adolfo Bioy Casares, Retrato del héroe
30. Colette, Canción de la danzarina
31. Mario Benedetti, Tango
32. H.P. Lovecraft, El ser bajo la luz de la luna
33. Truman Capote, La forma de las cosas
34. Fiodor Dostoyevski, Un árbol de Noel y una boda
35. Umberto Eco, Los tres astronautas
36. Julio Cortázar, La noche boca arriba
37. Julio Cortázar, El futuro
38. Jorge Luis Borges, Arte poética
39. Victor Hugo, Ayer, al anochecer
40. Francisco de Quevedo, Gracias y desgracias del ojo del culo
41. Federico García Lorca, Sueño
42. Kjell Askildsen, Desde ahora te acompañaré a casa
43. Kjell Askildsen, El comodín
44. Bram Stoker, En el valle de la sombra
45. Lope de Vega, Desmayarse, atreverse…
46. Alejo Carpentier, Semejante a la noche
47. Arthur Conan Doyle, El hombre del labio retorcido
48. Arthur Conan Doyle, El anillo de Thoth
49. Nadine Gordimer, Érase una vez
50. Charles Bukowski, El principiante
51. Arthur Conan Doyle, La catacumba nueva
52. Walter Scott, La Cámara de los Tapices
53. Joseph Von Eichendorff, Sortilegio de otoño
54. Leónidas Andréiev, El misterio
55. Kjell Askildsen, En la peluquería
56.  Kjell Askildsen, En el café
57. Miguel Delibes, El hereje
58. Edgar Allan Poe, El cuervo
59. Luis Cernuda, Peregrino
60. Marcos Ana, Mi corazón es patio
61. Elena Moya, La maestra republicana