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Me llamo Lola y soy, igual que el protagonista de aquella novela de Rabih Alameddine, contadora de historias...

martes, 29 de marzo de 2016

lunes, 28 de marzo de 2016

A la maestra y escritora Ángela Ruiz Robles...










Inventora de la enciclopedia mecánica: precedente del libro electrónico, en el aniversario de su nacimiento :)

martes, 22 de marzo de 2016

Acaso

Como atento no más a mi quimera
no reparaba en torno mío, un día
me sorprendió la fértil primavera
que en todo el ancho campo sonreía.

Brotaban verdes hojas
de las hinchadas yemas del ramaje,
y flores amarillas, blancas, rojas,
alegraban la mancha del paisaje.

Y era una lluvia de saetas de oro,
el sol sobre las frondas juveniles;
del amplio río en el caudal sonoro
se miraban los álamos gentiles.

Tras de tanto camino es la primera
vez que miro brotar la primavera,
dije, y después, declamatoriamente:

-¡Cuán tarde ya para la dicha mía!-
Y luego, al caminar, como quien siente
alas de otra ilusión: -Y todavía
¡yo alcanzaré mi juventud un día!

Antonio Machado

martes, 15 de marzo de 2016

El Golem

Sinagoga Vieja-Nueva, Praga (1270)
Sinagoga Vieja-NuevaPraga (1270)

<<Se dice que el origen de la historia se remonta al siglo XVII. Un rabino de esa época, siguiendo las instrucciones de un libro perdido de la Cábala, habría creado un hombre artificial, el así llamado Golem, para que le sirviera de criado, hiciera repicar las campanas de la sinagoga y realizara los trabajos pesados.

Pero no se trataba de un hombre de verdad, Zwakh. Tenía únicamente una especie de vida vegetal, semiconsciente, y se decía que subsistía sólo durante el día, mantenido por el poder de un pergamino con fórmulas mágicas, colocado detrás de sus dientes, que atraía las energías siderales del universo. Y cuando un día, antes de la plegaria, el rabino olvidó retirarlo de la boca del Golem, este cayó presa de un acceso de furiosa locura y se lanzó a correr por las callejuelas, destruyendo todo lo que caía en sus manos. Hasta que el rabino bloqueó el camino de la criatura y destruyó el pergamino. Y entonces el Golem cayó sin vida. Nada quedó de él, excepto la figura de un enano de arcilla que se puede ver actualmente en la sinagoga Vieja-Nueva>>.

Gustav Meyrink, El Golem