¿Qué se siente al ser un hada sin alas en un mundo al que no perteneces?

Maléfica

sábado, 31 de diciembre de 2016

viernes, 25 de noviembre de 2016

Mi corazón es patio

Francisco de Goya y Lucientes, "Una escena de la prisión"
Francisco de Goya y Lucientes, Una escena de la prisión

La tierra no es redonda:
es un patio cuadrado
donde los hombres giran
bajo un cielo de estaño.

Soñé que el mundo era
un redondo espectáculo
envuelto por el cielo,
con ciudades y campos
en paz, con trigo y besos,
con ríos, montes y anchos
mares donde navegan
corazones y barcos.

Pero el mundo es un patio.
(Un patio donde giran
los hombres sin espacio).

A veces, cuando subo
a mi ventana, palpo
con mis ojos la vida
de luz que voy soñando.
Y entonces, digo: “El mundo
es algo más que el patio
y estas losas terribles
donde me voy gastando”.
Y oigo colinas libres,
voces entre los álamos,
la charla azul del río
que ciñe mi cadalso.

“Es la vida”, me dicen
los aromas, el canto
rojo de los jilgueros,
la música en el vaso
blanco y azul del día,
la risa de un muchacho…

Pero soñar es despierto
(mi reja es el costado
de un sueño
que da al campo).

Amanezco, y ya todo
-fuera del sueño- es patio:
un patio donde giran
los hombres sin espacio.

¡Hace ya tantos siglos
que nací emparedado,
que me olvidé del mundo,
de cómo canta el árbol,
de la pasión que enciende
el amor en los labios,
de si hay puertas sin llaves
y otras manos sin clavos!

Yo ya creo que todo
-fuera del sueño- es patio.
(Un patio bajo un cielo
de fosa, desgarrado,
que acuchillan y acotan
muros y pararrayos).

Ya ni el sueño me lleva
hacia mis libres años.
Ya todo, todo, todo,
-hasta en el sueño- es patio.

Un patio donde gira
mi corazón, clavado;
mi corazón, desnudo;
mi corazón, clamando;
mi corazón, que tiene
la forma gris de un patio.
(Un patio donde giran
los hombres sin descanso).
Marcos Ana

martes, 1 de noviembre de 2016

Le Petit Prince... (XIII)

<<Mais les yeux sont aveugles. Il faut chercher avec le coeur>>.

                                        Antoine de Saint-Exupéry, Le Petit Prince

viernes, 7 de octubre de 2016

El cuervo

Paul Gustave Doré
Paul Gustave Doré

Una vez, al filo de una lúgubre media noche,
mientras débil y cansado, en tristes reflexiones embebido,
inclinado sobre un viejo y raro libro de olvidada ciencia,
cabeceando, casi dormido,
oyóse de súbito un leve golpe,
como si suavemente tocaran,
tocaran a la puerta de mi cuarto.
“Es -dije musitando- un visitante
tocando quedo a la puerta de mi cuarto.
Eso es todo, y nada más”.
¡Ah! aquel lúcido recuerdo
de un gélido diciembre;
espectros de brasas moribundas
reflejadas en el suelo;
angustia del deseo del nuevo día;
en vano encareciendo a mis libros
dieran tregua a mi dolor.
Dolor por la pérdida de Leonora, la única,
virgen radiante, Leonora por los ángeles llamada.
Aquí ya sin nombre, para siempre.
Y el crujir triste, vago, escalofriante
de la seda de las cortinas rojas
llenábame de fantásticos terrores
jamás antes sentidos. Y ahora aquí, en pie,
acallando el latido de mi corazón,
vuelvo a repetir:
“Es un visitante a la puerta de mi cuarto
queriendo entrar. Algún visitante
que a deshora a mi cuarto quiere entrar.
Eso es todo, y nada más”.
Ahora, mi ánimo cobraba bríos,
y ya sin titubeos:
“Señor -dije- o señora, en verdad vuestro perdón imploro,
mas el caso es que, adormilado
cuando vinisteis a tocar quedamente,
tan quedo vinisteis a llamar,
a llamar a la puerta de mi cuarto,
que apenas pude creer que os oía”.
Y entonces abrí de par en par la puerta:
Oscuridad, y nada más.
Escrutando hondo en aquella negrura
permanecí largo rato, atónito, temeroso,
dudando, soñando sueños que ningún mortal
se haya atrevido jamás a soñar.
Mas en el silencio insondable la quietud callaba,
y la única palabra ahí proferida
era el balbuceo de un nombre: “¿Leonora?”
Lo pronuncié en un susurro, y el eco
lo devolvió en un murmullo: “¡Leonora!”
Apenas esto fue, y nada más.
Vuelto a mi cuarto, mi alma toda,
toda mi alma abrasándose dentro de mí,
no tardé en oír de nuevo tocar con mayor fuerza.
“Ciertamente -me dije-, ciertamente
algo sucede en la reja de mi ventana.
Dejad, pues, que vea lo que sucede allí,
y así penetrar pueda en el misterio.
Dejad que a mi corazón llegue un momento el silencio,
y así penetrar pueda en el misterio”.
¡Es el viento, y nada más!
De un golpe abrí la puerta,
y con suave batir de alas, entró
un majestuoso cuervo
de los santos días idos.
Sin asomo de reverencia,
ni un instante quedo;
y con aires de gran señor o de gran dama
fue a posarse en el busto de Palas,
sobre el dintel de mi puerta.
Posado, inmóvil, y nada más.
Entonces, este pájaro de ébano
cambió mis tristes fantasías en una sonrisa
con el grave y severo decoro
del aspecto de que se revestía.
“Aun con tu cresta cercenada y mocha -le dije-
no serás un cobarde,
hórrido cuervo vetusto y amenazador.
Evadido de la ribera nocturna.
¡Dime cuál es tu nombre en la ribera de la Noche Plutónica!”
Y el Cuervo dijo: “Nunca más”.
Cuánto me asombró que pájaro tan desgarbado
pudiera hablar tan claramente;
aunque poco significaba su respuesta.
Poco pertinente era. Pues no podemos
sino concordar en que ningún ser humano
ha sido antes bendecido con la visión de un pájaro
posado sobre el dintel de su puerta,
pájaro o bestia, posado en el busto esculpido
de Palas en el dintel de su puerta
con semejante nombre: “Nunca más”.
Mas el Cuervo, posado solitario en el sereno busto,
las palabras pronunció, como vertiendo
su alma solo en esas palabras.
Nada más dijo entonces;
no movió ni una pluma.
Y entonces yo me dije, apenas murmurando:
“Otros amigos se han ido antes;
mañana él también me dejará,
como me abandonaron mis esperanzas”.
Y entonces dijo el pájaro: “Nunca más”.
Sobrecogido al romper el silencio
tan idóneas palabras,
“sin duda -pensé-, sin duda lo que dice
es todo lo que sabe, su solo repertorio, aprendido
de un amo infortunado a quien desastre impío
persiguió, acosó sin dar tregua
hasta que su cantinela solo tuvo un sentido,
hasta que las endechas de su esperanza
llevaron solo esa carga melancólica
de “Nunca, nunca más”.
Mas el Cuervo arrancó todavía
de mis tristes fantasías una sonrisa;
acerqué un mullido asiento
frente al pájaro, el busto y la puerta;
y entonces, hundiéndome en el terciopelo,
empecé a enlazar una fantasía con otra,
pensando en lo que este ominoso pájaro de antaño,
lo que este torvo, desgarbado, hórrido,
flaco y ominoso pájaro de antaño
quería decir graznando: “Nunca más”.
En esto cavilaba, sentado, sin pronunciar palabra,
frente al ave cuyos ojos, como tizones encendidos,
quemaban hasta el fondo de mi pecho.
Esto y más, sentado, adivinaba,
con la cabeza reclinada
en el aterciopelado forro del cojín
acariciado por la luz de la lámpara;
en el forro de terciopelo violeta
acariciado por la luz de la lámpara
¡que ella no oprimiría, ¡ay!, nunca más!
Entonces me pareció que el aire
se tornaba más denso, perfumado
por invisible incensario mecido por serafines
cuyas pisadas tintineaban en el piso alfombrado.
“¡Miserable -dije-, tu Dios te ha concedido,
por estos ángeles te ha otorgado una tregua,
tregua de nepente de tus recuerdos de Leonora!
¡Apura, oh, apura este dulce nepente
y olvida a tu ausente Leonora!”
Y el Cuervo dijo: “Nunca más”.
“¡Profeta! exclamé-, ¡cosa diabólica!
¡Profeta, sí, seas pájaro o demonio
enviado por el Tentador, o arrojado
por la tempestad a este refugio desolado e impávido,
a esta desértica tierra encantada,
a este hogar hechizado por el horror!
Profeta, dime, en verdad te lo imploro,
¿hay, dime, hay bálsamo en Galaad?
¡Dime, dime, te imploro!”
Y el cuervo dijo: “Nunca más”.
“¡Profeta! -exclamé-, ¡cosa diabólica!
¡Profeta, sí, seas pájaro o demonio!
¡Por ese cielo que se curva sobre nuestras cabezas,
ese Dios que adoramos tú y yo,
dile a esta alma abrumada de penas si en el remoto Edén
tendrá en sus brazos a una santa doncella
llamada por los ángeles Leonora,
tendrá en sus brazos a una rara y radiante virgen
llamada por los ángeles Leonora!”
Y el cuervo dijo: “Nunca más”.
“¡Sea esa palabra nuestra señal de partida
pájaro o espíritu maligno! -le grité presuntuoso.
¡Vuelve a la tempestad, a la ribera de la Noche Plutónica.
No dejes pluma negra alguna, prenda de la mentira
que profirió tu espíritu!
Deja mi soledad intacta.
Abandona el busto del dintel de mi puerta.
Aparta tu pico de mi corazón
y tu figura del dintel de mi puerta.
Y el Cuervo dijo: Nunca más”.
Y el Cuervo nunca emprendió el vuelo.
Aún sigue posado, aún sigue posado
en el pálido busto de Palas,
en el dintel de la puerta de mi cuarto.
Y sus ojos tienen la apariencia
de los de un demonio que está soñando.
Y la luz de la lámpara que sobre él se derrama
tiende en el suelo su sombra. Y mi alma,
del fondo de esa sombra que flota sobre el suelo,
no podrá liberarse. ¡Nunca más!

Edgar Allan Poe

jueves, 29 de septiembre de 2016

miércoles, 21 de septiembre de 2016

Peregrino


¿Volver? Vuelva el que tenga, 

tras largos años, tras un largo viaje, 

cansancio del camino y la codicia 

de su tierra, su casa, sus amigos, 

del amor que al regreso fiel le espere. 

Mas ¿tú? ¿volver? Regresar no piensas, 

sino seguir libre adelante, 

disponible por siempre, mozo o viejo, 

sin hijo que te busque, como a Ulises, 

sin Ítaca que aguarde y sin Penélope. 

Sigue, sigue adelante y no regreses, 

fiel hasta el fin del camino y tu vida, 

no eches de menos un destino más fácil, 

tus pies sobre la tierra antes no hollada, 

tus ojos frente a lo antes nunca visto. 

Luis Cernuda 

martes, 6 de septiembre de 2016

Le Petit Prince... (XI)

<<Tu n'es encore pour moi qu'un petit garçon tout semblable à cent mille petits garçons. Et je n'ai pas besoin de toi. Et tu n'as pas besoin de moi non plus. Je ne suis pour toi qu'un renard semblable à cent mille renards. Mais, si tu m'apprivoises, nous aurons besoin l'un de l'autre. Tu seras pour moi unique au monde. Je serai pour toi unique au monde...

(…) Voici mon secret. Il est très simple: on ne voit bien qu’avec le coeur. L’essentiel est invisible pour les yeux

(…) C’est le temps que tu as perdu pour ta rose qui fait ta rose si importante.

(…) Les hommes ont oublié cette vérité, dit le renard. Mais tu ne dois pas l’oublier. Tu deviens responsable pour toujours de ce que tu as apprivoisé>>.
                               
                                                   Antoine de Saint-Exupéry, Le Petit Prince

jueves, 1 de septiembre de 2016

sábado, 27 de agosto de 2016

Desmayarse, atreverse…

Lope de Vega
Lope de Vega

Desmayarse, atreverse, estar furioso,
áspero, tierno, liberal, esquivo,
alentado, mortal, difunto, vivo,
leal, traidor, cobarde y animoso;
no hallar fuera del bien centro y reposo,
mostrarse alegre, triste, humilde, altivo,
enojado, valiente, fugitivo,
satisfecho, ofendido, receloso;
huir el rostro al claro desengaño,
beber veneno por licor suave,
olvidar el provecho, amar el daño;
creer que el cielo en un infierno cabe,
dar la vida y el alma a un desengaño,
esto es amor: quien lo probó lo sabe.

Lope de Vega

viernes, 26 de agosto de 2016

El futuro

Julio Cortázar
Julio Cortázar

Y sé muy bien que no estarás.
No estarás en la calle
en el murmullo que brota de la noche
de los postes de alumbrado,
ni en el gesto de elegir el menú,
ni en la sonrisa que alivia los completos en los subtes
ni en los libros prestados,
ni en el hasta mañana.
No estarás en mis sueños,
en el destino original de mis palabras,
ni en una cifra telefónica estarás,
o en el color de un par de guantes
o una blusa.
Me enojaré
amor mío
sin que sea por ti,
y compraré bombones
pero no para ti,
me pararé en la esquina
a la que no vendrás
y diré las cosas que sé decir
y comeré las cosas que sé comer
y soñaré los sueños que se sueñan.
Y sé muy bien que no estarás
ni aquí dentro de la cárcel donde te retengo,
ni allí afuera
en ese río de calles y de puentes.
No estarás para nada,
no serás mi recuerdo
y cuando piense en ti
pensaré un pensamiento
que oscuramente trata de acordarse de ti.

Julio Cortázar

miércoles, 24 de agosto de 2016

Arte poética

Jorge Luis Borges en 1921
Jorge Luis Borges en 1921

Mirar el río hecho de tiempo y agua
y recordar que el tiempo es otro río,
saber que nos perdemos como el río
y que los rostros pasan como el agua.
Sentir que la vigilia es otro sueño
que sueña no soñar y que la muerte
que teme nuestra carne es esa muerte
de cada noche, que se llama sueño.
Ver en el día o en el año un símbolo
de los días del hombre y de sus años,
convertir el ultraje de los años
en una música, un rumor y un símbolo,
ver en la muerte el sueño, en el ocaso
un triste oro, tal es la poesía
que es inmortal y pobre. La poesía
vuelve como la aurora y el ocaso.
A veces en las tardes una cara
nos mira desde el fondo de un espejo;
el arte debe ser como ese espejo
que nos revela nuestra propia cara.
Cuentan que Ulises, harto de prodigios,
lloró de amor al divisar su Ítaca
verde y humilde. El arte es esa Ítaca
de verde eternidad, no de prodigios.
También es como el río interminable
que pasa y queda y es cristal de un mismo
Heráclito inconstante, que es el mismo
y es otro, como el río interminable.

Jorge Luis Borges

jueves, 18 de agosto de 2016

Sueño

Federico García Lorca en 1914
Federico García Lorca en 1914

Mi corazón reposa junto a la fuente fría.
(Llénala con tus hilos,
araña del olvido).
El agua de la fuente su canción le decía.
(Llénala con tus hilos,
araña del olvido).
Mi corazón despierto sus amores decía.
(Araña del silencio,
téjele tu misterio).
El agua de la fuente lo escuchaba sombría.
(Araña del silencio,
téjele tu misterio).
Mi corazón se vuelca sobre la fuente fría.
(Manos blancas, lejanas,
detened a las aguas).
Y el agua se lo lleva cantando de alegría.
(¡Manos blancas, lejanas,
nada queda en las aguas!).

Federico García Lorca

martes, 19 de julio de 2016

Le Petit Prince... (VI)

<<Je crois qu'il profita, pour son évasion, d'une migration d'oiseaux sauvages>>.

  Antoine de Saint-Exupéry, Le Petit Prince

martes, 21 de junio de 2016

Le Petit Prince... (III)

<<Il était une fois un petit prince qui habitait une planète à peine plus grande que lui, et qui avait besoin d'un ami...>>.

                                        Antoine de Saint-Exupéry, Le Petit Prince

martes, 14 de junio de 2016

Le Petit Prince... (II)

<<Toutes les grandes personnes ont d'abord été des enfants. (Mais peu d'entre elles s'en souviennent)>>.

Antoine de Saint-Exupéry, Le Petit Prince

martes, 3 de mayo de 2016

París no se acaba nunca...

Eugène Atget, "Organillero"
Eugène Atget, Organillero

<<París no se acaba nunca, y el recuerdo de cada persona que ha vivido allí es distinto del recuerdo de cualquier otra. Siempre hemos vuelto, estuviéramos donde estuviéramos, y sin importarnos lo trabajoso o lo fácil que fuera llegar allí. París siempre valía la pena, y uno recibía siempre algo a trueque de lo que allí dejaba. Yo he hablado de París según era en los primeros tiempos, cuando éramos muy pobres y muy felices>>.

Ernest Hemingway, París era una fiesta

martes, 19 de abril de 2016

El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha


Si haces clic en el enlace que te señalo entre flechitas, te encontrarás con la página que la Biblioteca Nacional de España creó en homenaje a Don Quijote: un lugar maravilloso en donde la música lo envuelve todo, ofreciendo al visitante la posibilidad de descubrir asimismo las rutas por las que anduvieron de mentira Don Quijote y Sancho Panza; cuáles eran las costumbres de las gentes que los rodearon y un largo etcétera de curiosidades que, si eres bibliófil@ como yo, te encantarán.

¡Ah! Y lo más importante: podrás hojear, como si de un libro real se tratase, las páginas que compusieron la primera edición de la obra

¡Que la disfrutes! ;)

martes, 5 de abril de 2016

Morir es dormir...

Anónimo, "Procesión de personajes de las obras de Shakespeare"
Anónimo, Procesión de personajes de las obras de Shakespeare

y tal vez soñar.

William Shakespeare, Hamlet 

lunes, 28 de marzo de 2016

A la maestra y escritora Ángela Ruiz Robles...










Inventora de la enciclopedia mecánica: precedente del libro electrónico, en el aniversario de su nacimiento :)

martes, 22 de marzo de 2016

Acaso

Como atento no más a mi quimera
no reparaba en torno mío, un día
me sorprendió la fértil primavera
que en todo el ancho campo sonreía.

Brotaban verdes hojas
de las hinchadas yemas del ramaje,
y flores amarillas, blancas, rojas,
alegraban la mancha del paisaje.

Y era una lluvia de saetas de oro,
el sol sobre las frondas juveniles;
del amplio río en el caudal sonoro
se miraban los álamos gentiles.

Tras de tanto camino es la primera
vez que miro brotar la primavera,
dije, y después, declamatoriamente:

-¡Cuán tarde ya para la dicha mía!-
Y luego, al caminar, como quien siente
alas de otra ilusión: -Y todavía
¡yo alcanzaré mi juventud un día!

Antonio Machado

martes, 15 de marzo de 2016

El Golem

Sinagoga Vieja-Nueva, Praga (1270)
Sinagoga Vieja-NuevaPraga (1270)

<<Se dice que el origen de la historia se remonta al siglo XVII. Un rabino de esa época, siguiendo las instrucciones de un libro perdido de la Cábala, habría creado un hombre artificial, el así llamado Golem, para que le sirviera de criado, hiciera repicar las campanas de la sinagoga y realizara los trabajos pesados.

Pero no se trataba de un hombre de verdad, Zwakh. Tenía únicamente una especie de vida vegetal, semiconsciente, y se decía que subsistía sólo durante el día, mantenido por el poder de un pergamino con fórmulas mágicas, colocado detrás de sus dientes, que atraía las energías siderales del universo. Y cuando un día, antes de la plegaria, el rabino olvidó retirarlo de la boca del Golem, este cayó presa de un acceso de furiosa locura y se lanzó a correr por las callejuelas, destruyendo todo lo que caía en sus manos. Hasta que el rabino bloqueó el camino de la criatura y destruyó el pergamino. Y entonces el Golem cayó sin vida. Nada quedó de él, excepto la figura de un enano de arcilla que se puede ver actualmente en la sinagoga Vieja-Nueva>>.

Gustav Meyrink, El Golem