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Me llamo Lola y soy, igual que el protagonista de aquella novela de Rabih Alameddine, contadora de historias...

lunes, 22 de junio de 2015

Leyenda de la Dama Blanca

Waldemar Eide
Waldemar Eide
La Dama Blanca es muy joven. Y también muy hermosa. No la habrás visto nunca porque vive lejos de aquí, en un castillo rodeado de bosques y montañas blancas. Como ella. Ella es blanca como la nieve que se cuaja en la cresta de los montes en invierno. Como la seda de los vestidos que le cubren el cuerpo.

La Dama Blanca.

Se pone muy triste si no contempla el lago. El que se adentra en las montañas, tan cerquita de su castillo. Por eso sale y por eso lo busca. Para verlo. Para mirar y mirar, y dejarse los ojos perdidos en sus aguas serenas. En su danzar de ondas inagotables.

La Dama Blanca acude todos los díassin faltar ni unoa vigilar el lagoVigila que nadie trate de vaciar sus aguas.

Que las nubes no las absorban.

Que la tierra no se las quite. Y las haga suyas.

Vigila el lago.

Lo vigila y una mañana se da cuenta de que no están todas sus ondas. Dónde están. Dónde están las ondas que son suyas. Hay menos agua en el lagoesa mañana. La tierra se la está tragando. Maldice a la tierra ladronala maldice y trata de reponer las aguas usurpadas por la tierra con su propio llanto.

Llora.

Pero todos sus litros vertidos de lágrimas no son suficientes para volver a llenar el lagoY ella se deshaceDeja que la vida se le escape hecha agua que la tierra se traga. Estate quieta, tierra, deja de tragarte el agua. Que la Dama Blanca se muere. ¿No lo ves? ¿No ves que se muere?

Una noche un pescador irá a echar sus redes al lago y la encontrará muerta. Si te lo he dicho, tierra, que se moría. Y no te ha importado.

La llevará al castillo, el pescador. La pondrá en los brazos de su padre y regresará a recoger las redesque ahora pesan. Pesan mucho y no cargan peces cuando las saca. No. Las redes pesan porque han cogido un rayo de luz que parece de lunapero que no es de luna.

Se escapa de la trampa, el rayo de luz que parece de luna, y va a posarse al centro de las aguas.

Danzando.

Danzando.

Se deslizará sobre las ondas. Las agarrará. Agarrará las aguas.

Danzando.

Danzando.

Que la tierra ya no se las podrá llevar. Que ahora se las tendrá que arrancar de la piel a la Dama Blanca.

Lola García de Luna

Este relato apareció publicado, por primera vez, el día 10 de junio de 2013 en Cavea. Revista Cultural 2.0

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