¿Qué se siente al ser un hada sin alas en un mundo al que no perteneces?

Maléfica

martes, 19 de mayo de 2015

Todos los viajes


Todos los viajes buscan el cielo.

Los pasos de un caminante

transforman los paisajes en catedrales.

Cada vez que un autobús partió en mis días,

la luz tuvo instantes de vidriera.

Viajo para morir vívidamente.

Viajo porque los aviones

son altares de silencio

donde se lee mejor que en cualquier otro sitio.

En el movimiento de un coche

por la noche de una carretera

hay criptas de asfalto hechizado.

Y los cafés en los rincones de las ciudades lejanas

suenan como los tréboles de cuatro hojas

de las iglesias románicas.

Viajo para que mi pensamiento

tenga las alas abiertas

como una gaviota.

Mi sueño es que no haya

un solo paso en mi vida

que no sea viajado,

incluso los que doy en mi ciudad.

Un día mi destino cabrá, entero,

en esta palabra: peregrinación.

Cuando parto, mi espíritu se vuelve

un mantel de lino.

Cuando vuelvo, tengo un rosetón

en lugar de corazón.


Gabriel Magalhães

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