¿Qué se siente al ser un hada sin alas en un mundo al que no perteneces?

Maléfica

martes, 30 de diciembre de 2014

Feliz...

martes, 23 de diciembre de 2014

Feliz Navidad...

Papá Noel en Japón (1914)
     <<En aquellos años la Navidad todavía conservaba cierto aire de magia y misterio. La luz en polvo del invierno, la mirada y el anhelo de gentes que vivían entre sombras y silencios conferían a aquel decorado un leve perfume a verdad en el que, al menos los niños y los que habían aprendido a olvidar, aún podían creer>>.

Carlos Ruiz Zafón, El Prisionero del Cielo

martes, 16 de diciembre de 2014

Un "doodle" para Platero

El doodle de Google del pasado viernes era tan bonito que no puedo dejar de traerlo aquí, a mi casita virtual, como si fuera un cuadro precioso que por casualidad hubiera encontrado oculto entre los cachivaches de un mercadillo, y ahora quisiera colgarlo en el rincón más visible de mi casa, y presumir de él, y contemplarlo siempre :)

Estaba dedicado al burrito Platero.

Estaba dedicado a Juan Ramón Jiménez y a los cien años que se cumplían aquel 12 de diciembre de la primera edición de su Platero y yo.

Y era maravilloso… 

martes, 9 de diciembre de 2014

Mientras tanto, en Madrid...


No hay mejores brindis que los que hacen tus pestañas... 

martes, 2 de diciembre de 2014

Hachikō...


Yo ya conocía a Hachikō. Ya conocía su triste, su hermosa historia de espera, de lealtad, de amor, del amor más puro… Pero una cosa es leerla o que alguien te la cuente y, otra muy distinta, verla. Verla

        Que él esté ahí, al otro lado de esa pantalla de televisión que estorba porque tú quisieras abrazarlo, quisieras besarlo, quisieras darle tu calor y tu compañía.


            Y no puedes.


            No puedes.


            Porque hay una pantalla de televisión entre los dos.


            Porque él no existe ya.


            Porque él ya se murió. Hachikō ya se murió

martes, 25 de noviembre de 2014

El retrato de la Place du Tertre

Place du Tertre, Montmartre, París
Place du Tertre, Montmartre, París
     En la Place du Tertre una pintora me retrató: tomó una de las láminas con las que trabajaba y, sentándose en una sillita frente a mí, comenzó a arrancar de aquel papel mi rostro. Mi rostro surgiendo sin prisa sobre un papel de París. A las órdenes de unos dedos desconocidos que, en tanto dibujaban, parecían retener reguerillos de mi propia alma… Y ella, resuelta a no marcharse nunca de la ciudad, se dejaba hacer, complaciente.

     Quedó hecha prisionera.

    De este modo, así fue como sucedió. Ella dispuesta. Los dedos de la pintora decididos. Los lápices y el papel supieron hacer demasiado bien su trabajo.

     Regresé sin ella. Se me perdió en aquella plaza, entre aquellas calles.

     Regresé sin ella, o tal vez lo hice con ella en brazos: transformada para siempre en un bello lienzo enrollado

martes, 18 de noviembre de 2014

The Little Prince

    Este es el ejemplar de The Little Prince que compré aquella tarde hermosa de principios de primavera en Shakespeare and Company. Tiene dorados los bordes de las páginas… Es una joya.

     Mi joya diminuta de papel :)


The Little Prince

martes, 11 de noviembre de 2014

La librería más famosa del mundo

Shakespeare and Company, París
Shakespeare and Company, París
     A los pies de la catedral de Notre Dame de París se acurruca la que, acaso, sea la librería más famosa del mundo.

     Diminuta entre la inmensidad que la rodeaFrente a los puestecillos de bouquinistes apostados junto al Sena. Allí ella: librería famosa adormecida al arrullo del correr de las aguas de tan famoso río.

     Ella cargada de historiaRepleta de fotografías. De música. Con las paredes cubiertas de mensajes dejados por hombres y mujeres que, igual que yo, una vez se adentraron en aquel templo.


    Ese es su nombre. Y está llenita de libros. Desde el suelo hasta el techo.

     Y está llenita de almas que van de un lado a otro, ansiosas por explorar cada uno de sus rincones.

     Sillones aquí y allí. Y máquinas de escribir adormiladas sobre pequeños escritorios.

   Y una ventana que se abre a la catedral. A los puestos de los bouquinistes. Al Sena.

     Y yo quiero quedarme allí. Quiero sentarme en el escritorio dispuesto ante esa ventana y escribir con esa máquina todas las páginas de mi vida. Pero las horas pasan y la noche está cerca. Elijo un libro: The Little Prince de Antoine de Saint-Exupéry. Y salgo de nuevo a la rue de la Bûcherie. El Sena me espera y sus aguas discurren. Discurren como siempre. Imparables como mi tiempo entre los libros

martes, 4 de noviembre de 2014

París...

Torre Eiffel, París
Torre Eiffel, París
     
       París huele a Coco Mademoiselle.

     Huele a mañanas frescas recién lavadas por la lluvia fina de marzo. Huele como huele la belleza. Como huele la luz. Y no es un tópico. Lo de la belleza y lo de la luz. Y si es que acaso ellas desprenden olor alguno…

     Volver. Solo eso quiere mi alma. Volver a recorrer sus calles. A dormir en sus almohadas.

     Volver…

     ¿Y entre tanto?

    Entre tanto el recuerdo. Entre tanto la lucha contra el olvido que quiere llevarse los detalles. Mis detalles. Los detalles que solo son míos.

     La voz de Charles Aznavour y su Bohème.

     Y la ilusión.

     Y la esperanza.

     La esperanza de volver. A pesar de todo. Volver…

miércoles, 29 de octubre de 2014

Palabras para Julia



     Tú no puedes volver atrás, porque la vida ya te empuja como un aullido interminable...

       La primera vez que la escuché, Palabras para Julia era el punto que ponía fin a una entrevista dada en televisión por la escritora extremeña Inma Chacón.

     Ella había hablado de Dulce, su hermana. De aquella novela hermosa que Benito Zambrano acababa de llevar al cine, La voz dormida.

       Y de Palabras para Julia.

       Pero tú siempre acuérdate de lo que un día yo escribí pensando en ti...

       Recitaba la mujer y sus palabras se iban llenando de las del hombre que cantaba.

       Despacio.

       Despacio.

       Que la magia serenidad requiere y fue de magia, y no de otra cosa, de lo que se inundó aquel estudio aquella noche en que la voz de la escritora y el cantante se tomaron de la mano. Y bailaron juntas :)

domingo, 26 de octubre de 2014

Tinta de limón

Los Tres Investigadores: Júpiter Jones, Pete Crenshaw y Bob Andrews
Júpiter Jones, Pete Crenshaw y Bob Andrews 
     Descubrí la tinta de limón un verano de hace casi veinte años. Entonces yo era una niña que solo quería leer.

     Se ocultaba entre las páginas de Los Tres Investigadores, la serie de novelas de detectives que era dueña y señora de mis pensamientos infantiles.

    Y es que los malos escribían con tinta de limón mensajes secretos en los mapas del tesoro; en las notas arrugadas que sin querer se escurrían de entre las hojas de un cuaderno; en la cara interna de aquel viejo sobre que guardaba una carta misteriosa… Porque la tinta de limón es una tinta secreta, invisible, que solo muestra las letras que atesora si se ve amenazada por la cercanía del fuego.

     La tinta de limón… Con ella se escribirían también los sueños de esa niña que solo quería leer mientras anhelaba el día, entonces bien lejano –el día de la juventud-, en que pudiera viajar a Rocky Beach, entrar en el “Patio Salvaje” (la chatarrería del tío Titus Jones) y, cajita de cerillas en mano, sentarse junto a Pete Crenshaw, Bob Andrews y Júpiter Jones a arrancar al papel cuantos secretos anduviera el muy astuto custodiando...