¿Qué se siente al ser un hada sin alas en un mundo al que no perteneces?

Maléfica

jueves, 22 de junio de 2017

Hans Christian Andersen, "La sirenita"

"La sirenita". Ilustración de Anne Anderson
La sirenita. Ilustración de Anne Anderson

miércoles, 14 de junio de 2017

Llueve en silencio, que esta lluvia…

Llueve en silencio, que esta lluvia es muda
y no hace ruido sino con sosiego.
El cielo duerme. Cuando el alma es viuda
de algo que ignora, el sentimiento es ciego.
Llueve. De mí (de este que soy) reniego…
Tan dulce es esta lluvia de escuchar
(no parece de nubes) que parece
que no es lluvia, mas solo un susurrar
que a sí mismo se olvida cuando crece.
Llueve. Nada apetece…
No pasa el viento, cielo no hay que sienta.
Llueve lejana e indistintamente,
como una cosa cierta que nos mienta,
como un deseo grande que nos miente.
Llueve. Nada en mí siente…

Fernando Pessoa
Firma de Fernando Pessoa
Firma de Fernando Pessoa

viernes, 9 de junio de 2017

Dickens...

<<Existen cuerdas en el corazón humano que es mejor que nunca vibren>>.


Charles Dickens
Firma de Charles Dickens
Firma de Charles Dickens

jueves, 8 de junio de 2017

La Cenicienta

"La Cenicienta". Ilustración de Carl Offterdinger
La Cenicienta. Ilustración de Carl Offterdinger

lunes, 5 de junio de 2017

La sombra de mi alma

La sombra de mi alma
huye por un ocaso de alfabetos,
niebla de libros
y palabras.
¡La sombra de mi alma!
He llegado a la línea donde cesa
la nostalgia,
y la gota de llanto se transforma
alabastro de espíritu.
¡La sombra de mi alma!
El copo del dolor
se acaba,
pero queda la razón y la sustancia
de mi viejo mediodía de labios,
de mi viejo mediodía
de miradas.
Un turbio laberinto
de estrellas ahumadas
enreda mi ilusión
casi marchita.
¡La sombra de mi alma!
Y una alucinación
me ordeña las miradas.
Veo la palabra amor
desmoronada.
¡Ruiseñor mío!
¡Ruiseñor!
¿Aún cantas?

Federico García Lorca

Firma de Federico García Lorca
Firma de Federico García Lorca

lunes, 29 de mayo de 2017

Gustav Meyrink...

Eva Gonzalès
Eva Gonzalès

<<Como alguien que se encontrara de pronto transportado a un desierto de arenas infinitas, de repente cobré conciencia de la soledad profunda, gigantesca, que me separaba de mis semejantes>>.

Gustav Meyrink, El Golem